Sin duda alguna que las pieza del ajedrez político se comienzan a mover, las piezas se están colocando en el tablero burocrático. Solo esperamos que, como en el deporte-ciencia, las piezas sean las adecuadas para el lugar en que deberán desempeñarse.
Ya lo había mencionado en otra ocasión, los próximos gobiernos, deberán manejar las piezas adecuadas, esto es, los funcionarios que estarán al frente de las instituciones, deben ser expertos en el campo que pretenden guiar, solo de esta manera se podrá dar adecuada prestación de los servicios para lo cual fueron electos.
Si se continua como hasta ahora, solo beneficiando a los familiares y amigos incondicionales, seguiremos en el fracaso de los planes, los cuales incluyen los medios para lograrlo y desde luego los recursos suficientes y necesarios para que sean viables. Sabemos que el caballo solo puede ser movido de una determinada manera y con ello se logra obtener resultados adecuados, aprovechando su avance en escuadra. Cuando se pretende mover el equino con movimientos propios de un alfil o peor aun cuando se intenta el avance largo de un torre con un peón, solo se obtendrán fracasos en la implementación de lo diferentes programas de acción, ya que no se tendrá la experiencia para marcar objetivos y fundamentar la actuación de sus subordinados.
En nuestra entidad se tienen gran cantidad de instituciones educativas formadoras de recursos humanos, en todas las ciencias del saber, algunas de estas son de las mas reconocidas a nivel nacional e internacional. Esto permitirá a quienes ya obtuvieron la mayoría, en las pasadas elecciones, reforzar su proyecto de gobierno con personal con perfil académico y experiencia para el desempeño.
En las pasadas recientes administraciones se cometieron varios errores administrativos, que los expertos de cada una de las instancias tuvieron que “apechugar” por la imposición. Tal parece que la profesionalización en la administración publica es totalmente desconocida, esto desde luego, entre los políticos.
Jalisco ha sido vertedero de grandes hombre, la historia no nos dejara mentir, que hombres como Don Valentín Gómez Farias, Ignacio L. Vallarta, Gómez Tremari, López Cotilla y otros muchos más, han demostrado que el quehacer institucional debe ser efectuado por quien saben hacerlo.
Solo el odontólogo es capaz de darnos confianza para el tratamiento de problemas estomatologicos, no creo que un político, por más inexperto que sea él, sea capaz de ponerse en manos de un mecánico o un chofer para el tratamiento de un absceso gingival o por una caries. De igual manera deben de pensar cuando armen su ajedrez burocrático.